
La ilusión es esperanza en algo concreto, la ilusión que seguimos teniendo en los Reyes Magos es transmitida de padres a hijos una tradición muy arraigada en España.
Las personas que no tengan ilusión por algo, están muertas.
Mis abuelos, mis padres yo y ahora mis hijos disfrutamos haciendo de Rey Mago, que papel más lindo hacer feliz a los demás sobre todo a los niños, robarles esa sonrisa tan maravillosa que nos regalan cuando el día de Reyes se levantan corriendo a ver que le han dejado sus Magestades.
Todavía me acuerdo de aquella noche, mi madre muy guapa la quiero muchísimo nos mandó a la cama y nos repetía una y otra vez ¡ hasta que no se duerman no vienen los Reyes!.
Esa noche no quería dormir estaba inquieta nerviosa, con una curiosidad evidente y notoria a mi edad de ocho años, quería ver y conocer a los Reyes Magos. Estaba en la cama con la cabeza tapada los ojos apretados temiendo que me delatara el latir de mi corazón tan acelerado y el ruido se sentía o me parecía a mi más fuerte que un reloj en el silencio de la noche. Cuando oí ruidos en el comedor me levanté con mucho sigilo, abrí y metí mi carita redonda entre las cortinas que separaban el dormitorio, cuando vi lo que vi me quede impactada en seguida rebobiné la película que tenía montada en mi cabeza por lo que había sucedido la tarde anterior.
El sábado por la mañana mi madre nos comunico que por la tarde nos llevaría al colegio que en el salón de actos estaría el cartero real recogiendo las cartas para llevárselas a sus majestades los Reyes Magos.
Cuando me tocó subí al estrado y entregarle mi ilusionada carta observé que tenía la misma costumbre que mi padre llevaba un cordón negro y otro marrón en los zapatos.
¿Por que no me quedé dormida?, me pregunté, no importa no pasa nada esta frase es de mi nieto, aprendí la lección que la ilusión hay que tenerla viva procurar que nunca se apague.
C.Bulnes