
Ocho de marzo 2011
La felicidad, es un instante, hoy he tenido la suerte de vivirla, disfrutarla y saborearla, apreciando el momento tan especial, que he tenido.
Desde que amaneció, la mañana lluviosa no afecto para nada mi estado de animo, era tal la emoción que albergaba que sin querer solo hacia mirar el reloj.
Una entrevista en la prensa por mi trabajo en el día internacional de la mujer trabajadora, en los años donde no era normal que las mujeres trabajaran en el "taxi, no me hizo tanta ilusión como la que iba a tener esta lluviosa y gris mañana a la 10 h.
Toda la noche me lleve pensando y memorizando palabras adecuadas y tangibles para que mi oratoria fuera entendida por las personas que me iban a escuchar, no quería defraudar a mis contertulios me daban mucho respeto y quería quedar a la altura, tengo que confesar que estaba nerviosa
Llegue toque la puerta y oí la voz de la staª Mila ¡pasa!, cual fue mi sorpresa al ver un
medio circulo formado por sillas ocupadas por niños de cuatro años, todos regalandome una sonrisa pícara y maravillosa al verme.
medio circulo formado por sillas ocupadas por niños de cuatro años, todos regalandome una sonrisa pícara y maravillosa al verme.Moví mis ojos y al mirarnos supe enseguida que eran los de el por su brillo su endiablada mirada interrogante e inocente y esa complicidad de abuela y nieto José Mª.
Ilusa yo, al pensar encontrar una clase bulliciosa, habladora y chillona.
Dos sillas preparadas en el centro confirmaban que una era para la sta y otra para mi, ¿os imagináis a todos mirándome y saludándome diciendo¡ hola abuela Conchi!, me emocione y se fumo el discurso. Cuando nos sentamos la sta Mila me inyecto una inyección de tranquilidad cuando empezó hablar.
¡Hola abuela Conchi! como veras tenían muchas ganas de conocerte, ellos han hecho, de periodistas y atreves de mi te voy a trasladar las preguntas que me han dicho que te haga voy hacer su portavoz.
Hemos estado hablado sobre tu trabajo, les he comunicado que cuando tu empezaste habían muy pocas mujeres trabajando en el taxi, ya que era un trabajo exclusivo de hombres y gracias a las mujeres pioneras han abierto las puertas para las demás.
Una tertulia comulgada mutuamente, ingeniosa, dicharachera, verdadera, con preguntas ocurrentes, fue una experiencia maravillosa nunca se me olvidara, me quede en estado de chock cuando la Sta Mila me dio las gracias por asistí, los niños me aplaudieron y me regalaron una cuartilla recordando el día de la mujer trabajadora , firmado por todos los alumnos y la profesora y cinco claveles rojos, enternecedor ¿verdad? empecé a dar besos y decir palabras cariñosas que me salían del alma, quedamos para otra charla.
C.Bulnes.

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