Quisiera en primer lugar agradecer a mis jóvenes compañeras y compañeros; alumnas y alumnos, del Aula abierta de Mayores de La Rinconada y San José el que hayan hecho recaer en mi el honor de representarlos en esta clausura de curso.Honor por el que me siento muy honrad
También- como no- a las instituciones: Junta de Andalucía, Diputación Provincial de Sevilla, Universidad Pablo de Olavides y como no al Ayuntamiento de La Rinconada, por su desvelo en llenar de contenido la vida de los que no pudimos estudiar en su momento, por uno u otro motivo. Haciendo posible, que todos nosotros, una vez alcanzada esta fase de madurez y descanso, hagamos realidad parte de nuestros sueños, entre otros, aprender lo que en su momento no nos fue posible, comenzando así una nueva etapa repleta de ilusión y renovados proyectos.
Como habéis oído, al nombrar La Rinconada, también he nombrado San José y es que, La Rinconada es un pueblo muy pecuiar, pues, al estar compuesto por dos núcleos poblacionales, todo lo tenemos doble, tenemos dos ferias, dos Semanas Santas, dos carnavales y hasta dos cementerios etc. y como no podía ser de otra forma también un Aula Abierta dividida en dos grupos, y como padres de gemelos, las autoridades, tienen doble tarea, la de vestírlos idénticos y por igual.
En un futuro cercano esto dejará de ser así, ya que el imparable crecimiento de ambos núcleos esta siendo dirigido uno hacia el otro, para, en un fraternal abrazo y terminar fusionándose en una sola población.
Pero ante todo, quiero en pocas palabras, expresar lo que ha supuesto para nosotros, alumnas y alumnos del aula abierta de mayores, la realización de estos tres cursos que hoy clausuramos. Como si hubiese sido ayer, recuerdo el primer año, cuando se nos reunió para que expresáramos nuestra opinión y que era lo que esperábamos de la enseñanza que íbamos a comenzar a recibir. Las palabras se resistían a salir de nuestra boca y a pesar de la experiencia vividas nuestra lengua era parca en pronunciarse, la cortedad nos dominaba.
Después de transcurridos estos tres años; si comparamos, veremos el cambio experimentado. Por una parte, hemos de valorar muy positivamente los conocimientos adquiridos de los que éramos ignorantes. Pero quizá lo que más hemos de valorar, ha sido el desarrollo de nuestra personalidad, a través del intercambio de ideas y experiencias vividas por cada alumno y alumna, con lo cual hemos llegado a ser una familia, nuestra vida se ha llenado de ilusión y energía, nos sentimos con más seguridad, en definitiva hemos aumentado nuestra autoestima.
Y todo este enriquecimiento ha sido sonseguido sin esfuerzo alguno, con deseo de que llegara el día y la hora de acudir al colegio, igual que jóvenes colegiales, acudíamos con nuestra carpeta de apuntes a recibir dos cortas horas de clase, algunas veces mezclándonos con alumnos al que posiblemente cuadriplicamos la edad, pero superándolo con ilusión y fe en el futuro.
Para ser honrados hemos de reconocer que jugamos con ventaja, pues una vez cubiertas las etapas de la vida, voluntariamente nos hemos marcado una nueva etapa, pero esta vez, sin obligación alguna, solo guiados por el placer de aprender, realizamos como personas. Y así relajadamente como jugando nos encontramos en esta nueva etapa.
Seria un imperdonable olvido no hacer mención del profesorado, ya que de esta ilusión y fe en el futuro, es bastante culpable el equipo de profesoras profesores del Aula Abierta de Mayores, que ha sabido entender y tratar con maestría, a tan peculiar y a veces revoltoso alumnado, sabiendo entendernos y propiciando una verdadera relación de comunicación entre docente y alumno, tarea por supuesto nada fácil, nos han hecho volver atrás en el tiempo haciéndonos sentir, como ya he dicho antes, jóvenes de espíritu y con una inquebrantable fe en el futuro. Por todo ello gracias profesoras y profesores.
Respetando los tiempos marcados por la organización de este acto, no quisiéramos terminar sin hacer un llamamiento desde aquí a toda persona que una vez alcanzada la edad dorada que le permita inscribirse en el Aula Abierta de Mayores, lo haga, verá enriquecida su vida con los conocimientos adquiridos. Descubrirá que cualquiera puede poseer valores ocultos que han permanecido largos años en estado latente sin desarrollar. Y valiéndose del sabio refranero diré que "Nunca es tarde si la dicha es buena".
También pido a las autoridades que corresponda, que a pesar de la crisis sigan adelante con el Aula Abierta de Mayores es la mejor terapia contra el estrés, y el pesimismo. Es, como una cura de rejuvenecimiento.
Y, ya solo me queda el agradecer en nombre de los alumnas y alumnos de La Rinconada y San José, la imposición de los distintivos y entrega del certificado acreditativo de haber superado estos tres cursos, que recibiremos con todo orgullo. Muchas gracias.
ALUMNOS Y ALUMNAS DEL AULA ABIERTA DE MAYORES DE LA RINCONADA Y SAN JOSE
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